martes, 3 de agosto de 2010



Los seres que viven en el techo de los cementerios son perfectos. Qué delicia es mirarlos, escuchar sus voces, que acarician los cachetes de señoras de edad avanzada. Cuando pasen por un cementerio les aconsejo que miren hacia arriba y busquen alguna de estas figuras, que no tienen una forma característica, pero pueden ser reconocidas por el contraste con las nubes y los cielos, sea de día o de noche, verano o invierno. Eso sí, no se demoren, porque si esperan mucho tiempo la tierra y el pasto, en su calidad de materia opaca, podrían interponerse en su campo visual.

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